No hay actividad segura. Ni en la vida, ni en la calle ni en internet. Da igual el medio, mientras haya personas con más ambición que moral existirán el engaño y la mentira.
No es, por tanto, que la web sea más insegura de lo que lo pueda ser la vida real. Meramente que hay formas de delito que se adaptan mejor a un medio que a otro. Por decirlo en palabras llanas, a nadie le han pegado una paliza por internet, pero en cambio es más fácil que a través de la red se pueda producir una suplantación de personalidad, por poner un caso.
Traigo esto a colación porque vinculado a la proliferación de webs para encontrar pareja (o webs de contactos, si se prefiere) se está dando un fenómeno cuasidelictivo (o delictivo del todo) que se ha venido a conocer con el anglicismo scam.
Scam se traduciría por "estafa", y llevado al mundillo de las webs para encontrar pareja se conoce como scammers a aquellas personas (generalmente mujeres) que se crean un perfil con el que conocer hombres para -previo proceso de engatusamiento- acabar sacándoles dinero de una manera o de otra (bien pidiéndoselo directamente, bien convenciéndolos para continuar la conversación -y lo siguiente de la conversación- en algún servicio de pago provisto de webcam)
Nada nuevo bajo el sol, aunque el método se adapte a las nuevas tecnologías. Allí donde hay una necesidad o una carencia, siembre hay algún buitre sobrevolando. No es, considero, un mal exclusivo de las webs para encontrar pareja y desde luego no queda sino apelar al sentido común para poner coto a estas actividades, no cayendo en sus redes y denunciando a este tipo de estafadores ante la propia administración de la web donde ocurra el incidente y, de persistir esta actividad en el site, ante la autoridad policial más cercana.

