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sábado, 8 de diciembre de 2012

Hasta aquí hemos llegado


El tiempo que va del deterioro irreversible de una relación de pareja al desguace de la misma suele ser directamente proporcional a la paciencia del más paciente de los miembros de dicha pareja. Pero siempre, en ese alud incontrolable que es una pareja cuando ya ni quiere, ni puede, ni sabe ser una pareja, ese alguien dirá basta.

Hay "bastas" que son inevitables, como el trueno después del rayo: una infidelidad, un acto de violencia, una nota en la mesa... salen como un manotazo, son liberadores, tienen día y hora, como la tuvo en su día la decisión de encontrar pareja.

Pero hay otros finales que se desangran lentamente en el calendario del hastío. Son finales por inercia, finales de inanición.El amor se muere de hambre, se muere de nada, y nadie queda junto al enfermo para tomarle el pulso ni pedir ayuda.

En la antesala de dichos finales es difícil saber cuándo se pasa de la enfermedad a la gangrena, cuándo cortar es anticipar el dolor o certificar la muerte del miembro. Cuando el amor es ya sólo una costumbre, el final puede ser el preludio de todos los sinsabores y rencores convertidos en excusa, en eximente amatoria, o bien puede ser sólo eso, un certificado de defunción, apenas un alivio y un cambio de planes.

En cualquier caso, es preferible que al caer el telón de aquello que un día se conjugó en plural caiga también una lágrima a que sólo la indiferencia meta en cajas instantes hechos de amor y esperanza.

 

martes, 4 de diciembre de 2012

Crónica de un fin anunciado


Cada pareja, dicen, es un mundo. Pero también es cierto que casi todas las parejas se rijen, a grosso modo, por una serie de reglas comunes que conforman un escenario más o menos reconocible. 

Una de ellas es la que reza que uno de los dos miembros de la pareja suele ser el que alberga la casi totalidad de las dudas sobra la viabilidad de dicha pareja. Esto conllevaría que mientras uno da todo por supuesto -su amor por su pareja, el amor de ésta hacia ese uno, la falta de alternativas o incidencias previsibles que pudieran deteriorar a corto plazoo su relación- el otro amanece cada día con el temor a que su pareja le sea arrebatada, a que cada palabra sea el principio de las últimas palabras que entre lugares comunes pondrán fin a su historia de amor. 

Sería fácil apostillar que el que más teme es el que más ama, pero no olvidemos que el que más teme es también el que más duda. En el fondo -quiero creer- se trata de una postura distinta ante la vida.

Hay personas capaces de pasar en cuestión de días del quiero encontrar pareja al temo perder a mi pareja. No es que quieran más o quieran menos, es meramente que les estimula más la posibilidad de la pérdida que la emoción sostenida de lo conseguido y lo venidero. Quieren desde la angustia, se interesan desde la sospecha, tiñen el presente de las peores neblinas futuras. No te piden que les acompañes, sino que no les abandones.

Sucede entonces por esa regla no escrita a la que hoy quiero referirme que tras encontrar pareja uno se limita a querer y otro se obsesiona en no perder, y la cuestión no tendría mayor trascendencia si no fuera porque -y esta es una regla no escrita de la vida en general- el pensamiento negativo acaba imperando sobre el positivo, y al final el que sólo quiere querer suele acabar siendo acusado de dejar morir con su despreocupación la relación de pareja.Y el otro, liberado al fin de sus dudas, vencedor en la derrota, se arrogará el papel de garante de ese amor que siempre puso en duda y, en su pírrica victoria, zanjará la historia de amor con un "ya te lo dije". Y al día siguiente intentará de nuevo encontrar pareja por cuya pérdida anunciada sufrir.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Cómo saber si mi pareja me engaña (y V)


Acabamos en esta entrada el cliclo que comenzamos en como saber si mi pareja me engaña (I) para tratar de buscar indicadores que nos arrojen alguna luz sobre si nuestra pareja nos está siendo fiel o no.

Hemos analizado hasta ahora comportamientos de nuestra pareja derivados del estado emocional derivado de una infidelidad. Llegados a este punto quiero que nos concentremos ahora en encontrar la metodología que utilizará una persona infiel para serlo sin que su pareja lo note.

Los seres humanos somos animales de costumbres. Nos guste más o menos la rutina, el hecho cierto es que la gran mayoría de nuestra jornada está planificada, determinada de antemano. Por lo tanto, la persona que tiene una aventura (salvo que se trate de un suceso esporádico) tendrá que encajar esa nueva actividad -y pido disculpas por la crudeza de la exposición, pero se trata de ser analíticos- dentro de su calendario, encontrarle un hueco. Dicho esto, en Quiero encontrar pareja os proponemos que os fijéis en: 

  1. ¿Vuestra pareja ha iniciado algún tipo de actividad nueva que reclama parte de su tiempo de manera periódica?
  2. ¿Tarda más en volver del trabajo, o sale antes?¿Esto sucede siempre el mismo día de la semana?
  3. ¿En esos instantes tiene el móvil desconectado o subsidiariamente al contestar notáis a vuestra pareja nerviosa, incómoda?
  4. ¿Se pone a la defensiva si le decís que le han visto en una zona de la ciudad distinta de aquélla en la que os ha dicho que estaba?
  5. ¿Vuestra pareja está gastando más dinero de lo habitual?
  6. ¿Sus hábitos de higiene han variado?
  7. ¿Cuando llega tarde se despoja de la ropa que lleva antes de lo habitual?
Espero que estos tips os ayuden a encontrar la respuesta que buscáis, y quiero de todo corazón que esa respuesta sea que vuestra pareja os es totalmente fiel.

Cómo saber si mi pareja me engaña (IV)


Continuando con la línea de investigación del artículo Cómo saber si mi pareja me engaña (III) vamos a encontrar otro marcador de conducta que determine si tu pareja te es infiel. Si en la entrada anterior hablábamos del miedo, ahora quiero ocuparme de la culpabilidad.

La persona que está siendo infiel (salvo los infieles patológicos, de los que trataremos en otro momento) se siente por momentos el ser más miserable del mundo. Vuelve una tarde -pongamos- de estar con la otra persona, vuelve de su nube de éxtasis e inconsciencia, y en el hogar le espera su pareja, que no sabe nada, que mientras él/ella revolvía las sábanas de vete a saber qué pensión u hostal se ha esforzado en dejar la casa a punto tras un duro día de trabajo. En momentos como estos, decimos, si tu pareja te es infiel no tienes más que mirar si su comportamiento sigue alguna de estas pautas:

  1. En una situación como la expuesta en el párrafo anterior, ¿vuestra pareja os da las gracias por vuestro trabajo con más vehemencia de lo habitual?
  2. Cuando cree que estás distraido/a, ¿has sorprendido a tu pareja mirándote con una expresión entre lástima y tristeza?
  3. ¿Las ausencias sospechosas de vuestra pareja suelen producirse tras alguna discusión entre ambos?
  4. ¿Te ha hecho más regalos de lo habitual últimamente?
  5. A veces, sin venir a cuento, ¿propone tu pareja algún tipo de actividad lúdica o romántica contigo distinta de las habituales?  

En Quiero encontrar pareja volvemos a reiterar que estos indicadores son sólo eso, indicadores, y que en caso alguno pueden ser tomados como prueba irrefutable de una infidelidad. Pensad que quiero ayudaros a encontrar pareja, no a perderla.   

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cómo saber si mi pareja me engaña (III)


Empezaremos con el ejercicio de psicología inversa que anunciamos en el artículo Cómo saber si mi pareja me engaña (II). ¿Estamos preparados para encontrar patrones de conducta?

Una persona infiel por el binomio problema/ocasión (ver artículo anterior) es alguien que pasa de tener una vida tediosa, rutinaria, controlada, sin alicientes, a vivir en una especie de tiovivo de sensaciones. De repente se siente feliz pero culpable, ilusionado/a pero temeroso/a, atractivo/a pero despreciable. Si de repente tu pareja pasa de tener un carácter que podríamos calificar de estable a pasar en instantes de la euforia a la melancolía, podemos encontrar motivos para sospechar.

Pero quiero ser más concreto. Una persona que le está siendo infiel a su pareja tiene ante todo miedo a ser descubierta, a que de repente alguien pueda encontrar el engaño,  así que le vamos a seguir la pista al miedo, y en concreto: 

  1. ¿Se sobresalta tu pareja si suena el teléfono o alguien llama a la puerta a horas intempestivas?
  2.  ¿Minimiza de repente la pantalla de su ordenador si te acercas, o acaso le ha puesto/cambiado una contraseña a su pc? 
  3.  ¿Notas a tu pareja tensa al salir a pasear contigo, como con temor a poderse encontrar con alguien?
  4.  ¿Se pone tu pareja nerviosa si te acercas demasiado a ella uno de esos días en que llega tarde?
  5. ¿Se pone a la defensiva si le preguntas por qué ha tardado tanto o le dices que le notas ausente?

Si crees encontrar alguno de estos cambios con relación al comportamiento anterior de tu pareja, podríamos empezar a preocuparnos. En próximos capítulos quiero seguir profundizando en nuestro análisis hasta aprender a encontrar todos los patrones indiciarios de una conducta infiel.

 


Como saber si mi pareja me engaña (II)


Continuamos con la temática iniciada en la entrada Cómo saber si mi pareja me engaña (I). En esta ocasión quiero explicaros algunos tips que os permitan encontrar las pautas a seguir para determinar si vuestra pareja os es o no fiel.

Para ello vamos a aplicar algo de psicología inversa, esto es, trataremos de meternos en la cabeza de alguien que le es infiel a su pareja y a partir de ahí comprobaremos si el comportamiento de una persona en esas circunstancias coincide con el que mantiene nuestra pareja.

Quiero dejar claro -aunque debiera resultar obvio- que vamos a tratar de encontrar patrones generales de tipología y conducta con las pertinentes limitaciones, y no de una vara infalible de medir. Lo que se establezca en éste y siguientes artículos sólo ha de servir de forma indiciaria a quien se encuentre en la piel del miembro de la pareja que sospecha.

Hay básicamente dos tipos de personas infieles: los que son infieles como consecuencia de un problema de pareja previo y una subsiguiente ocasión para serlo y los que no pueden evitar ser infiel a su pareja. Ambos merecen un examen aparte, de momento quiero que nos concentremos en el primer caso, el del/de la infiel por binomio problema/oportunidad.

Este primer tipo de infieles son más sencillos de pillar que los segundos, ya que no tienen experiencia en estas lides y es fácil que dejen pistas de su acción. Su retrato robot se correspondería con el de una persona relativamente joven que ha entrado en la fase en que la relación de pareja se ha convertido en rutinaria, pero sin llegar todavía al punto en que la pareja ya tiene fecha de caducidad. Dispondría de un trabajo u ocupación con un horario variable de dedicación y pasaría por ser ante terceros una persona educada y atenta, aunque en algún punto reservada.

En la próxima entrega nos meteremos en la mente de una persona infiel y estaremos atentos a varios tipos de comportamiento-riesgo que podría tener vuestra pareja.

  


jueves, 8 de noviembre de 2012

Cómo saber si mi pareja me engaña (I)


Es sin duda una de las preguntas más habituales de las que se vienen planteando en foros y consultorías, referida a las relaciones de pareja, y no sólo en las que se conocen y mantienen a través de la web (aunque en este caso y por motivos obvios la incertidumbre es mayor y también lo son las posibilidades de que la temida infidelidad se produzca). De repente uno de los miembros de la pareja descubre cambios en el comportamiento del otro, a veces en base a meras percepciones subjetivas, a veces tras una importante hilera de hechos contrastados.

Habría que distinguir, como cuestión previa, entre las sospechas preventivas y las que responden a algún tipo de estímulo, aunque éste sea infundado. Llamamos sospechas preventivas a aquéllas que no tienen nada que ver con el comportamiento del presunto infiel, sino con los miedos patológicos del que sospecha a perder lo que tiene. 

Este último caso, que se da con más frecuencia de lo que cabría imaginar, es uno de los procesos más autodestructivos a que nos puede llevar el amor mal entendido. La obsesión a ser engañados, los celos incontrolables, la presión a que se somete a la pareja que convertimos salvo prueba en contrario en culpable, todos los actos encaminados a impedir que nos engañen acaban precisamente obteniendo el resultado que se teme: Al final el miembro de la pareja bajo sospecha se cansa de la situación y acaba dándola por terminada, muchas veces previo engaño, acción que viene a confirmar los miedos del que sospecha, retroalimentándolos de cara a una nueva relación que pueda surgir en el futuro y que ya nacerá enferma.

En próximas entradas daremos algunos tips para detectar cualquier posible anomalía que en este sentido se produzca en nuestra relación, y consejos para afrontar el problema.

 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Este usuario no responde


En las relaciones de pareja tradicionales solemos catalogar como despedida a la francesa la súbita decisión de uno de los dos miembros de la pareja de poner punto y final a la relación no ya tan sólo sin dar explicaciones al otro de los motivos de esa decisión, sino desapareciendo de manera abrupta de su vida.

No resulta de extrañar, pues, que atendiendo a las facilidades que concede internet para desaparecer en la inmensidad y anonimato del ciberespacio, las despedidas a la francesa abunden cuando se trata de encontrar pareja a través de la web.

Detrás de la acción de dar por finiquitada de esta forma una relación suele transitar un puñado de excusas con que el autor/a se suele intentar autoconvencer de que ésta es una forma limpia y hasta conveniente de finalizar algo, obviando cualquier tipo de explicación o reproche, pasando del amor al olvido sin dar siquiera un portazo.

Pero no nos engañemos: lo que subyace en este tipo de actitudes es un egoísmo ilimitado con altas dosis de cobardía, comodidad mal entendida y desconsideración. Alguien que se va sin decir que se va, alguien que desde el minuto cero de tomar una decisión es capaz de empezar ya a dar pasos en pos de otra pareja sin ni tan siquiera liberar de su compromiso respectivo a la antigua, es alguien que no ama, alguien que en todo caso especula.

Todo el mundo debería tener derecho a que al menos se le digan los motivos por los que se le ha dejado de querer o no se le ha querido nunca, por muy dolorosos que éstos sean. Es la única manera de colocar a ese sentimiento un punto y aparte e iniciar un párrafo nuevo con que continuar la historia.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Es sólo texto


Continuando con la exposición del artículo ¿me está siendo infiel?  quisiera ocuparme de una cuestión conexa con la planteada en el mismo, y es: ¿se puede catalogar como infidelidad la acción de mantener una conversación en términos más allá de los empleados en una amistad con una tercera persona vía chat?

Perdonad la extensión de la pregunta, pero era necesario concretarla tanto com fuera posible a fin de que no hubiera equívocos. 

La repuesta en este caso -partiendo obviamente de la premisa expuesta en su momento de que quien está chateando en los términos expuestos tiene asumidos unos firmes compromisos de pareja con otra persona- es rotunda, aunque con matices: Sí, lo podríamos considerar infidelidad.

Lo que sucede es que la evolución de las nuevas tecnologías deberían obligar a graduar de alguna manera las palabras que hasta hace poco usábamos con toda la propiedad del mundo, porque resulta complicado utilizar el mismo término cuando pillas a tu pareja destrozando vuestro colchón de látex con la vecina del quinto que si a tu pareja se le escapa un emoticono de más y alguna frase subida de tono y connotaciones en un chat de temática general.

El problema de base -y por eso me he decantado por el sí- es el de la acción puesta en relación con la oportunidad. Esto es, lo que cabe preguntarse es si vuestra pareja se limita a seros infieles por internet porque no quiere serlo de otra manera o porque no ha tenido la oportunidad de serlo de otra manera, esto es, si estamos hablando de un divertimento (peligroso, pero divertimento al cabo) o un entrenamiento. 


¿Me está siendo infiel?


Esta es la pregunta que dejamos en el aire en el artículo Infidelidad e internet, mechero y gasolina. A bote pronto, y aunque parezca que quiero hilar muy fino, yo respondería a esta pregunta con otra pregunta: 

Te está siendo infiel...¿quién?

Esto es, en puridad de términos sólo nos puede ser infiel aquel que tiene la obligación (moral, al menos) de sernos fiel. Y esta obligación en principio sólo es atribuible a parejas estables (matrimonios y asimilados) o cuanto menos a aquéllos que de manera expresa o tácita se han prometido amor en exclusiva (los novios de toda la vida, vaya).

Y llegados a este punto volvemos a morderle la cola a la pescadilla y preguntamos ¿son novios las parejas que mantienen una relación exclusivamente vía internet?

Y la respuesta es -de nuevo- depende. Lo explico con un ejemplo: aunque tú y yo nos pongamos de acuerdo en llamar insecticida a la leche, la leche no se convertirá en insecticida y en consecuencia no conseguiremos exterminar a esa mosca cojonera a base de una intoxicación láctea. 

De la misma forma, aunque dos internautas que se han conocido en una web para encontrar pareja se autodefinan como novios, si no se comportan (fuera de las horas de chat) como tales y asumen en su vida real los compromisos que implica ser novio de alguien, en realidad no se les puede considerar novios y por lo tanto no cabría hablar propiamente de infidelidad sino, en todo caso, de una mala utilización o traslación en internet de los términos que utilizamos en nuestra vida real.

La conclusión que se extrae de todo ello es que, si pretendemos que al encontrar pareja en internet ésta nos sea fiel, unifiquemos conceptos con dicha persona a fin de que ambos tengáis claro a qué os estáis refiriendo al usar el término "novios". 

Infidelidad e internet, mechero y gasolina


¿Qué es lo que puede suceder cuando el medio que utilizan muchas personas para ser infieles (internet) se utiliza para encontrar pareja?. 

Pues de entrada lo que conlleva es un desajuste importante con respecto a diferentes conceptos que en las relaciones tradicionales parecían asentados. Por ejemplo, y es el tema al que quiero ir hoy: ¿A partir de qué momento se puede considerar que esa persona que chatea contigo es tu pareja y, en consecuencia, en qué momento si esa persona chatea en los mismos términos con otra persona te está siendo infiel?

Si alguien te invita (o le invitas tú) a una cena, y -aún sin mantener relaciones sexuales y sin aparejar cepillos de dientes en el mismo baño- hay besos, promesas y manifestación de sentimientos, supongo que todos tenemos muy claro que existe entre ambos un pacto tácito de no repetir dicho ritual con terceros hasta no haber clarificado en un sentido u otro lo que sentís respectivamente. Esto es, si te encuentras a esa persona en el mismo restaurante cenando, besando y prometiendo las mismas cosas a otra persona de tu mismo sexo estarás legitimado/a para estamparle la vichyssoise de espárragos en la cabeza (salvo que de hecho tú hayas acudido a dicho restaurante con otra persona a fin de seguir el mismo protocolo de actuación que tu pareja de ayer).

Pero este ejemplo, que tan nítido resulta en la vida real, se difumina cuando sustituimos "cena" por "chat" y "restaurante" por "web para encontrar pareja". En foros y comunidades se reproduce una y otra vez la pregunta "¿me está siendo infiel?" referida a esta relajación del concepto de fidelidad que internet y en concreto las parejas hijas de internet están propiciando. Trataremos más del tema en próximas entradas. 
Psicum: Encontrar pareja no tiene precio