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domingo, 11 de noviembre de 2012

Cómo saber si mi pareja me engaña (y V)


Acabamos en esta entrada el cliclo que comenzamos en como saber si mi pareja me engaña (I) para tratar de buscar indicadores que nos arrojen alguna luz sobre si nuestra pareja nos está siendo fiel o no.

Hemos analizado hasta ahora comportamientos de nuestra pareja derivados del estado emocional derivado de una infidelidad. Llegados a este punto quiero que nos concentremos ahora en encontrar la metodología que utilizará una persona infiel para serlo sin que su pareja lo note.

Los seres humanos somos animales de costumbres. Nos guste más o menos la rutina, el hecho cierto es que la gran mayoría de nuestra jornada está planificada, determinada de antemano. Por lo tanto, la persona que tiene una aventura (salvo que se trate de un suceso esporádico) tendrá que encajar esa nueva actividad -y pido disculpas por la crudeza de la exposición, pero se trata de ser analíticos- dentro de su calendario, encontrarle un hueco. Dicho esto, en Quiero encontrar pareja os proponemos que os fijéis en: 

  1. ¿Vuestra pareja ha iniciado algún tipo de actividad nueva que reclama parte de su tiempo de manera periódica?
  2. ¿Tarda más en volver del trabajo, o sale antes?¿Esto sucede siempre el mismo día de la semana?
  3. ¿En esos instantes tiene el móvil desconectado o subsidiariamente al contestar notáis a vuestra pareja nerviosa, incómoda?
  4. ¿Se pone a la defensiva si le decís que le han visto en una zona de la ciudad distinta de aquélla en la que os ha dicho que estaba?
  5. ¿Vuestra pareja está gastando más dinero de lo habitual?
  6. ¿Sus hábitos de higiene han variado?
  7. ¿Cuando llega tarde se despoja de la ropa que lleva antes de lo habitual?
Espero que estos tips os ayuden a encontrar la respuesta que buscáis, y quiero de todo corazón que esa respuesta sea que vuestra pareja os es totalmente fiel.

Cómo saber si mi pareja me engaña (IV)


Continuando con la línea de investigación del artículo Cómo saber si mi pareja me engaña (III) vamos a encontrar otro marcador de conducta que determine si tu pareja te es infiel. Si en la entrada anterior hablábamos del miedo, ahora quiero ocuparme de la culpabilidad.

La persona que está siendo infiel (salvo los infieles patológicos, de los que trataremos en otro momento) se siente por momentos el ser más miserable del mundo. Vuelve una tarde -pongamos- de estar con la otra persona, vuelve de su nube de éxtasis e inconsciencia, y en el hogar le espera su pareja, que no sabe nada, que mientras él/ella revolvía las sábanas de vete a saber qué pensión u hostal se ha esforzado en dejar la casa a punto tras un duro día de trabajo. En momentos como estos, decimos, si tu pareja te es infiel no tienes más que mirar si su comportamiento sigue alguna de estas pautas:

  1. En una situación como la expuesta en el párrafo anterior, ¿vuestra pareja os da las gracias por vuestro trabajo con más vehemencia de lo habitual?
  2. Cuando cree que estás distraido/a, ¿has sorprendido a tu pareja mirándote con una expresión entre lástima y tristeza?
  3. ¿Las ausencias sospechosas de vuestra pareja suelen producirse tras alguna discusión entre ambos?
  4. ¿Te ha hecho más regalos de lo habitual últimamente?
  5. A veces, sin venir a cuento, ¿propone tu pareja algún tipo de actividad lúdica o romántica contigo distinta de las habituales?  

En Quiero encontrar pareja volvemos a reiterar que estos indicadores son sólo eso, indicadores, y que en caso alguno pueden ser tomados como prueba irrefutable de una infidelidad. Pensad que quiero ayudaros a encontrar pareja, no a perderla.   

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cómo saber si mi pareja me engaña (III)


Empezaremos con el ejercicio de psicología inversa que anunciamos en el artículo Cómo saber si mi pareja me engaña (II). ¿Estamos preparados para encontrar patrones de conducta?

Una persona infiel por el binomio problema/ocasión (ver artículo anterior) es alguien que pasa de tener una vida tediosa, rutinaria, controlada, sin alicientes, a vivir en una especie de tiovivo de sensaciones. De repente se siente feliz pero culpable, ilusionado/a pero temeroso/a, atractivo/a pero despreciable. Si de repente tu pareja pasa de tener un carácter que podríamos calificar de estable a pasar en instantes de la euforia a la melancolía, podemos encontrar motivos para sospechar.

Pero quiero ser más concreto. Una persona que le está siendo infiel a su pareja tiene ante todo miedo a ser descubierta, a que de repente alguien pueda encontrar el engaño,  así que le vamos a seguir la pista al miedo, y en concreto: 

  1. ¿Se sobresalta tu pareja si suena el teléfono o alguien llama a la puerta a horas intempestivas?
  2.  ¿Minimiza de repente la pantalla de su ordenador si te acercas, o acaso le ha puesto/cambiado una contraseña a su pc? 
  3.  ¿Notas a tu pareja tensa al salir a pasear contigo, como con temor a poderse encontrar con alguien?
  4.  ¿Se pone tu pareja nerviosa si te acercas demasiado a ella uno de esos días en que llega tarde?
  5. ¿Se pone a la defensiva si le preguntas por qué ha tardado tanto o le dices que le notas ausente?

Si crees encontrar alguno de estos cambios con relación al comportamiento anterior de tu pareja, podríamos empezar a preocuparnos. En próximos capítulos quiero seguir profundizando en nuestro análisis hasta aprender a encontrar todos los patrones indiciarios de una conducta infiel.

 


Como saber si mi pareja me engaña (II)


Continuamos con la temática iniciada en la entrada Cómo saber si mi pareja me engaña (I). En esta ocasión quiero explicaros algunos tips que os permitan encontrar las pautas a seguir para determinar si vuestra pareja os es o no fiel.

Para ello vamos a aplicar algo de psicología inversa, esto es, trataremos de meternos en la cabeza de alguien que le es infiel a su pareja y a partir de ahí comprobaremos si el comportamiento de una persona en esas circunstancias coincide con el que mantiene nuestra pareja.

Quiero dejar claro -aunque debiera resultar obvio- que vamos a tratar de encontrar patrones generales de tipología y conducta con las pertinentes limitaciones, y no de una vara infalible de medir. Lo que se establezca en éste y siguientes artículos sólo ha de servir de forma indiciaria a quien se encuentre en la piel del miembro de la pareja que sospecha.

Hay básicamente dos tipos de personas infieles: los que son infieles como consecuencia de un problema de pareja previo y una subsiguiente ocasión para serlo y los que no pueden evitar ser infiel a su pareja. Ambos merecen un examen aparte, de momento quiero que nos concentremos en el primer caso, el del/de la infiel por binomio problema/oportunidad.

Este primer tipo de infieles son más sencillos de pillar que los segundos, ya que no tienen experiencia en estas lides y es fácil que dejen pistas de su acción. Su retrato robot se correspondería con el de una persona relativamente joven que ha entrado en la fase en que la relación de pareja se ha convertido en rutinaria, pero sin llegar todavía al punto en que la pareja ya tiene fecha de caducidad. Dispondría de un trabajo u ocupación con un horario variable de dedicación y pasaría por ser ante terceros una persona educada y atenta, aunque en algún punto reservada.

En la próxima entrega nos meteremos en la mente de una persona infiel y estaremos atentos a varios tipos de comportamiento-riesgo que podría tener vuestra pareja.

  


martes, 6 de noviembre de 2012

No eres tú, soy yo


Siguiendo con nuestro recorrido por las frases célebres que iniciamos en el  artículo anterior, frases  con las que se suelen obsequiar en determinados momentos las parejas, hoy nos detenemos en la que da título a esta entrada:

No eres tú, soy yo

Ya desde un prisma estrictamente semántico podríamos concluir que a esta frase a la que acuden con cierta frecuencia las parejas le faltan elementos para ser inteligible. La construcción lógica debería tener una estructura tipo: no eres tú el que/quien ...., sino que soy yo el que/quien ....., colocando como complemento directo lo que proceda.

Al faltar dicho complemento directo, el miembro de la pareja que realiza la afirmación está hurtando de manera cobarde al destinatario una explicación coherente y fundamentada de por qué su relación de pareja está a punto de irse a criar malvas, que en el fondo es lo que le está diciendo.

En tres de cada cuatro ocasiones esta frase podría traducirse por: ¿Tú te acuerdas de cuando éramos solamente amigos y abusando de tu confianza estuve durante semanas dándote la vara con que nunca jamás me iba a enamorar de otro/a cabronazo/a más, de esos/as que son sólo fachada y no tienen mundo interior ni le respetan a uno/a como persona humana, y te juré que a partir de ese momento sólo me enamoraría de buenas personas y que si incumplía mi promesa me raparía la cabeza al cero y luego vomité y no me acuerdo de más pero que siendo consecuente con esa promesa y -todo hay que decirlo- también debido a tu insistencia acabé manteniendo una relación cuasimarital contigo?. Pues vengo a informarte que me he comprado una maquinilla de afeitar.

Pues ese vendría a ser el complemento directo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Proponiendo una primera cita


De hoy no pasa, te dices. Deseas y temes este momento a partes iguales, pero consideras que el tiempo de las palabras sin voz y las sonrisas de emoticono debe acabar. Quieres algo más, saber cómo camina, qué cara pone cuando hace gala de ese sentido del humor tan especial, no pasarte las horas comprobando si se ha conectado en la web para encontrar pareja en la que os conocísteis.

En Quiero Encontrar Pareja os vamos a echar una mano, con vuestro permiso

Para empezar vamos a ocuparnos del dónde, que aunque no lo parezca es uno de los factores vitales para el buen término de ese primer encuentro, y como cuestión previa os vamos a relacionar tres sitios donde -os lo pido de rodillas- no debéis quedar en vuestra primera cita:

  1. Vuestra casa.
  2. Un banco del parque.
  3. Cualquier local o establecimiento que soláis frecuentar con asiduidad
Si quedáis en vuestra casa parecerá que vais a lo que vais, y aunque vayáis a lo que parece que vais no estaría de más disimular un poco o al menos dar un inteligente rodeo, que se trata de encontrar pareja y no de ver lo rápido que es capaz de huir vuestra cita.

En el segundo supuesto se trataría de evitar que la otra persona se llegara a preguntar cómo es que sabes de la existencia de ese banco tan apartado del parque y qué uso previo le has dado a su rugosa superficie. 

El tercer lugar para la primera cita también está totalmente desaconsejado, salvo que quieras estar pendiente de que aparezcan tus amigos/as en estado de coma etílico, o algún/a ex irrumpa con historias que contar de esas que teje el despecho, o que la camarera le ponga a tu cita al día del tiempo (calculado en meses) transcurrido desde que te vio con alguien del sexo opuesto.

El miedo a decepcionar


En el artículo ¿estais preparados para quedar en persona? adelantábamos que uno de los motivos por los que la primera cita puede postergarse tiene mucho que ver con las propias inseguridades de uno de los miembros de la pareja virtual.

Al encontrar pareja amparados en un ordenador o dispositivo similar en muchos casos nos dejamos llevar, habla el corazón y muchas de las limitaciones que nos autoimponemos en nuestra vida cotidiana desaparecen. Nos olvidamos de los complejos, del qué dirán, somos nosotros mismos y de alguna manera nos sentimos cómodos en esa oscuridad desde la que nos expresamos.

Pero ese castillo de naipes se tambalea a la que se nos propone una cita "de verdad". Puede parecer una contradicción, pero en muchos casos se nos olvida que encontrar pareja tarde o temprano nos llevará a sentarnos frente a frente con nuestro enamorado/a. Y cuando nos lo recuerdan es como si nos despertaran abruptamente de uno de esos sueños en que aparecemos mejores de lo que creemos ser y nos enfrentamos a nuestra rutina, espejo y limitaciones.

No puedo desde aquí ayudarte a vencer tus miedos, cada uno tiene su propio dragón acechándole tras cada esquina. Solamente piensa que esa otra persona que te habla desde su propia oscuridad seguramente estará más preocupada de lo que tú pienses de ella que de juzgarte a ti. Deja que fluya esa persona que has sido durante este tiempo, la persona de la que se enamoró, y seguro que todo irá bien. 


Psicum: Encontrar pareja no tiene precio