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jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Cómo saber si le importas de verdad?


Encontrar y gestionar una relación de pareja en internet, lo hemos dicho ya en alguna ocasión, genera más dudas e incertitumbres que hacer lo propio en la vida real. A los lógicos miedos e incertidumbres que todo lo nuevo nos plantea, máxime si entran en juegos los sentimientos y la sinceridad de los mismos, se adiciona en el proceso de encontrar pareja en internet una serie de incógnitas que se hacen más difíciles de despejar que en la vida real.

Por poner un ejemplo bastante habitual: es verdad que al encontrar pareja real esa persona que te gusta puede mentirte sobre su estado civil o cualquier cosa que tenga que ver con su grado de disponibilidad hacia una relación de pareja. No obstante, es más difícil que tras un mes de relación "en vivo" no te acabes dando cuenta de que esa persona de la que te has enamorado te oculta algo. 

En cambio, en el proceso de encontrar pareja por internet le resulta más sencillo a este tipo de personas crear y mantener una coartada que le permita llevar esa doble vida en la que un buen número de buscadores virtuales de pareja parecen vivir.

Resulta difícil en estos casos desenmascarar a los mentirosos, salvo que -en caso de percibir indicios claros de falsedad- adoptemos alguna medida que, para el caso que salga mal, nos haga aparecer a los ojos de esa persona como auténticos paranoicos.

Por lo general, en Quiero Encontrar Pareja no recomendaríamos proseguir una relación de pareja por internet de más de un mes de duración sin tener al menos un número de teléfono que nos permitiera contactar de manera libre y sin horarios con esa persona que dice estar enamorándose de nosotros. Si nuestra pareja de internet se niega a una petición tan lógica e inofensiva -salvo para el caso de personas con una doble vida a sus espaldas- yo no me lo pensaría más y daría por acabada la historia. Preguntáos: ¿qué pensaríais si conocéis a alguien en la vida real, os confesáis amor eterno y os veís a diario durante al menos un mes y cuando le pides el número de teléfono se niega?. 

Pues eso.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Contigo en la distancia


Todos esperamos una serie de cosas de una relación de pareja. Algunos un poco más de esto, otros un poco más de aquéllo otro, pero más o menos todos esperamos cosas parecidas de una relación de pareja.

El problema surge cuando nuestra relación de pareja, por su especificidad, no nos puede dar algunas de esas cosas que todo el mundo esperamos de ella. Un caso claro de esto que digo son las relaciones de pareja a distancia y en el caso que normalmente abordamos en Quiero Encontrar Pareja de las relaciones virtuales a través de internet.

Nos resistimos por un lado a pensar que eso  tan especial que tenemos con esa persona a la que a lo mejor no hemos visto nunca no es una relación de pareja, pero por otro lado percibimos dicha relación como algo incompleto, como algo a la espera de algo, un estado de transición. Por lo habitual esa relación a distancia que se forja en internet suele acabar desembocando en una relación tradicional, pero a veces la distancia entre los enamorados u otros factores hacen que esta fase de relación a distancia se prolongue en el tiempo.

¿Y qué sucede cuando los enamorados virtuales comprenden que a corto plazo no se podrá esperar de esa relación nada más que conversaciones a través de medios telemáticos?. Pues nada bueno, creedme. Porque desengañémonos, internet es una herramienta ideal para encontrar pareja (y en Quiero Encontrar Pareja lo sabemos bien), o como preludio de una relación física inminente, o como sucedáneo de un periodo de ausencia con fecha de caducidad. Pero en modo alguno es el medio adecuado para vivir una relación de pareja en sí mismo. 

Lamento decir esto, pero si os encontráis en una de esas situaciones en que vuestra relación virtual no avanza hacia una relación de pareja real, salid de ella antes de que acabéis consumidos en el limbo de un te quiero que no sabe a nada. 

martes, 27 de noviembre de 2012

¿Cuándo decirle que tienes hijos?


Continuando con la serie de artículos sobre las parejas con hijos de relaciones anteriores que iniciamos aqui, vamos a intentar profundizar sobre el momento idóneo para poner al día de nuestro libro de familia a esa persona que hemos conocido en una web para encontrar pareja en internet

En Quiero Encontrar pareja consideramos que no debemos dar esa noticia ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Me explico.

A la hora de encontrar pareja sacar este tema a las primeras de cambio, aún incluso de que nuestros innumerables encantos puedan servir de contrapeso en la balanza, es comprar todos los boletos para que esa hipotética pareja salga huyendo grupas por el ciberespacio. Es preferible que antes de ponerle al día de los hándicaps hayamos tenido ocasión de hacer lo propio con nuestras virtudes. Y quiero pedir disculpas anticipadas por considerar hándicaps a vuestra descendencia, pero hemos de comprender que así es como lo verá con casi total seguridad la otra persona.

Sacar el tema demasiado pronto es asimismo desaconsejable, ya que estamos dando a entender que queremos oficializar nuestra incipiente relación con una toma de contacto con la familia directa de esa pareja que acabamos de encontrar.

Tampoco es aconsejable -de hecho, es menos aconsejable que la postura anterior- esperar demasiado para dar la noticia. Entiendo por esperar demasiado haber tenido más de tres encuentros en persona o subsidiariamente llevar más de un mes chateando. Si tardamos tanto estamos trasladando una imagen poco honesta y sincera de nosotros mismos, y posiblemente ello devenga en ruptura. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Y que le gusten los niños


Parafraseando el título de una conocida -y según mi pobre parecer malísima- película, quiero abordar hoy uno de esos temas espinosos que se suelen presentar en ese arduo proceso de encontrar pareja. Me estoy refiriendo, claro está, a las personas que tienen uno o varios hijos de una relación anterior.

Hay muchos factores a contemplar en este apartado a la hora de encontrar pareja. No es lo mismo, por ejemplo, que esa persona que tiene hijos esté además al cuidado exclusivo o casi exclusivo de ellos o meramente tenga un derecho de visitas sobre los mismos (normalmente fines de semana alternos y mitad de vacaciones).

También influye la edad de los niños. Hay estadios en la evolución de los infantes, sobre todo durante la pubertad, en que dependiendo del carácter del menor difícilmente una relación de pareja puede prosperar, ya que a esas edades los menores confunden el hecho de que su padre/madre decida encontrar pareja con que pasarán a ser relegados a un segundo plano para el caso de que consiga encontrarla.

Obviamente también influye, aunque no siempre positivamente, que sean los dos miembros de la pareja los que tengan hijos. Esto, que a primera vista podría parecer positivo, a veces es fuente de problemas, ya que pasan a coexistir dos formas distintas de educar a los hijos y los agravios comparativos no se harán esperar.

Hay que tener muy claro a la hora de encontrar pareja si estamos preparados para asumir roles inicialmente no previstos, ya que aunque obviamente encontrar una pareja no implica convertirnos en padre/madre de sus hijos, sí que es verdad que de alguna manera acabaremos implicados en su educación e incorporándolos a nuestro día a día. Quiero que entiendas que es preferible que esto lo tengas claro antes de que ya sientas algo por la persona que más tarde que pronto -normalmente- te confiesa que no es la única persona que vive en su casa.

Seguiremos con este tema en el próximo artículo. 
  

sábado, 3 de noviembre de 2012

Marcar pautas


No quisiera que se me entendiera mal, considero que para afrontar el amor la entrega es fundamental. Pero una cosa es darse sin reservas y otra no tomar de vez en cuando una foto aérea de la relación, por así decirlo.

Y esta foto tomada con una cierta perspectiva, si bien siempre es útil, resulta fundamental al principio de encontrar pareja, porque nos permite vislumbrar ciertas pautas relativas al papel que cada uno de los dos miembros de la pareja adoptáis respecto de la relación.

Por ejemplo, en las relaciones vía internet suele ser uno de los dos el que establece los horarios de los encuentros, el que decide cuándo se inician y cuándo se acaban. Si esa persona además tiene tendencia a retrasarse con respecto a la hora establecida, o inclusive a darte plantón con más frecuencia de la aconsejable, podemos empezar a vislumbrar un problema de dominación.

Pensemos que, como hemos dicho en otras ocasiones, al encontrar pareja por internet normalmente nos falta información que en una pareja que se relacionara en persona tendríamos, y nos vemos forzados a deducir a través de determinadas pautas o comportamientos qué tipología de persona reside tras el terminal de nuestra pareja virtual.

Es útil a veces tomar un papel, o bien un editor de texto, y resumir uno de vuestros encuentros, pero narrándolos en tercera persona, como si estuviéramos relatando algo que les ha pasado a unos amigos nuestros. Luego, al releerlo -bien en soledad o, incluso mejor, en compañía de alguna amistad- podemos a lo mejor caer en la cuenta de algunos detalles que podrían ser sólo eso, detalles, o ser la punta del iceberg de un problema mayor.    

¿Estáis buscando lo mismo?


A veces dos personas van en la misma dirección, incluso caminan juntas, pero pese a lo que podría pensar si se viera desde fuera (o incluso visto desde dentro) ambas tienen pensado apearse en puntos diferentes del camino.

Pasa en la vida real, y quizás pasa aún más al encontrar pareja en internet. A veces porque se da por supuesto, a veces porque uno de los dos es reticente a ser totalmente sincero, pero el caso es que en muchos casos los dos miembros de la pareja tienen ideas diferentes con respecto a la naturaleza y destino de su relación.

"Pensé que me quería" o "supuse que quedaba claro que era sólo sexo". A veces la incomunicación en la era de la comunicación es incomprensiblemente patente. Y de repente uno -el que esperaba más de la relación- se encuentra al otro chateando con un tercero en los mismos términos con que chateaba con aquél en la misma web para encontrar pareja donde ambos -o eso parecía- se juraron amor eterno.

No está de más, por lo tanto, que una vez superada la fase de tanteo -tampoco es lo más inteligente ir con el libro de actas a la primera de cambio- dejar claro qué es lo que espera cada uno de esa relación o -si se quiere despersonalizar la conversación- qué quiere encontrar cada uno en la web para encontrar pareja en la que mantengáis la misma. 

Rompiendo el hielo


Tras ver lo que no debemos hacer cuando nos dirigimos a alguien que nos gusta en una web para encontrar pareja, vamos a intentar explicar cuál es el camino correcto para romper el hielo, o cuanto menos dar unos consejos que os puedan resultar útiles cuando queráis llevar a cabo la aproximación.

Como sabemos, en las webs para encontrar pareja se suele permitir que completemos nuestro perfil con aquellas cosas que nos gustan, aficiones y demás. Demostremos a esa persona que nos hemos tomado la molestia de ver algo más que su foto y usemos esas aficiones como punto de contacto. En este sentido, sería ideal que coincidiérais en alguna afición (en caso contrario sería bueno plantearse si realmente estáis buscando pareja o sólo un polvo rápido, porque ya me explicaréis que sistema de selección estáis utilizando para iros a fijar en alguien que en cuestión de gustos está en vuestras antípodas.)

El tono del mensaje debe ser respetuoso pero no formal. No ha de denigrar ni rebajar a la persona que lo recibe a la categoría de hamburguesa poco hecha, pero a la vez ha de tener algo de chispa e intención, más por lo que sugiere que por lo que dice.

En modo alguno el primer mensaje ha de contener algún verbo imperativo del tipo: llámame, responde, escribe, etc. Tirad en todo caso de condicionales: me gustaría, sería genial que, si quisieras...

El objetivo final de la primera frase es despertar una sonrisa y sobresalir entre una docena de primeras frases que es posible que esa persona haya recibido, así que tomaros un poquito de tiempo antes de soltar la primera animalada que se os pase por la cabeza. Pensad que -como se suele decir- no hay segunda oportunidad para una primera mala impresión.

No tan rápido, joven


Soy consciente de que desde el momento en que nos registramos en una web para encontrar pareja estamos trasladando al resto de usuarios la idea inequívoca de que queremos encontrar una pareja. Sé que esto es una perogrullada de grado nueve, pero la quiero utilizar de punto de partida para argumentar que una cosa es reconocer que se está abierto/a al amor y otra cosa es ser tratado/a como unos panties de lycra en las rebajas de unos grandes almacenes.

Y sé también que en la entrada anterior he defendido la posibilidad de preseleccionar a la vez más de un/a candidato a los solos efectos de optimizar el proceso en las fases iniciales, pero (y aquí volvemos a los panties de lycra) eso no implica que en virtud del copia y pega y la ley del mínimo esfuerzo hagas sentir a todos tus objetivos como si fueran figurantes en una película de zombies. 

Porque vamos a ver, ¿qué manera de abordar a un ser humano es, por ejemplo, enviarle un mensaje como el que sigue (y lamentablemente no me lo he inventado)?:

Quiero encontrar una mujer con buen cuerpo. Dime algo.
Poesía en movimiento, como se puede apreciar. La pregunta a hacerse sería: ¿qué espera que pase a continuación el tipo -porque este grado de excelencia en la cutrez sólo lo puede llegar a alcanzar un hombre- que escribió esto? ¿Cree de verdad que recibirá una contestación tal que "Tengo el cuerpo adecuado para tu cerebro, pasa a recogerme por el desguace"?

La regla número uno para encontrar pareja, hoy y siempre, en internet y en la china popular, es hacer sentir a la otra persona que es especial. Así que currároslo un poco, familia. 
 

Seleccionando candidatos


Te registras en la web para encontrar pareja de tu elección. Rellenas -si los hay- los oportunos tests de compatibilidad (y en el caso de psicum el test grafológico), subes tu foto, editas tu perfil y... ¡voilá! ya estás en el mercado.

Haces tu primera búsqueda y, como es la primera, te concedes el lujo de ser exigente. Encontrar pareja en internet a veces es un poco como hacer la compra online, sólo que aquí el precio eres tú y claro, hasta que no interactúas con los/as candidatos/as no sabes cuánto vales para ellos/as y por lo tanto si llevas suficiente encima.

En ese estado de cosas les suele surgir a las mujeres una duda (la mayoría de hombres ya adelanto que no precisan consejo para adoptar la segunda opción) ¿Seleccionamos un candidato y vamos a por él o todo lo que más o menos nos pueda cuadrar lo vamos metiendo en la cesta y ya iremos descartando en el futuro?

Quizás la segunda alternativa no tenga aparentemente mucho que ver con el romanticismo que solemos asociar al proceso de buscar pareja, pero una de las ventajas de internet es que la mano dereha no sabe lo que hace la izquierda, así que en aras de la eficiencia y en el bien entendido de que este estado de poligamia virtual sólo es adecuado para el proceso preliminar de la búsqueda de pareja no está de más pescar con red en lugar de con caña.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Primera cita: ¿Cuántos besos?


Este es uno de los claros exponentes de esta teoría que vengo manteniendo en distintos puntos del blog: Os hayáis dicho lo que os hayáis dicho a través de la red, una parte de vosotros sigue considerando a la persona que habéis conocido a través de la web para encontrar pareja un/a desconocido/a. Y claro, esa parte de vosotros hace que os planteéis si debéis al verle darle un beso en la boca o dos (uno en algunas poblaciones) en las mejillas.

Por ser fieles al método patentado Quiero Encontrar Pareja vamos primero a descartar lo que bajo ningún concepto deberíais hacer: 

Nada de besos de tornillo con doble tirabuzón precedidos de estampida. La otra persona está todavía procesando vuestra imagen y vinculándola a lo que ha sentido durante la fase virtual por ese duende que le decía cosas hermosas desde otro terminal, haced lo posible por mantener una pose civilizada, por Dios.

En el otro extremo, no os limitéis a dar la mano. Queréis encontrar pareja, no vender aspiradoras.

No dudéis. Si vais a la boca vais a la boca, y si a las mejillas pues a las mejillas, pero no empecéis a hacer la cobra, que queda muy feo y estas cosas desembocan en coscorrón tonto inmortalizado vía Youtube.

Yo os recomendaría que siguiérais esta sencilla pauta: si al ver cómo os acercáis vuestra cita avanza decidida hacia vosotros/as, beso en la boca. Si no se mueve, conformaros con las mejillas. Si huye, pediros algo doble.  


Primera cita: ¿Qué me pongo?


Sin ánimo de hacer una incursión en vuestro armario, aquí lo que se plantea es el eterno dilema entre la naturalidad y la buena impresión. Vuestro atuendo para encontrar pareja no ha de ser tal que os dé la sensación de ir disfrazados/as ni tampoco debiera ser el mismo con el que salís a comprar el periódico. La primera opción además se asimilará a vanidad, la segunda a desinterés.

Intervienen en la elección factores como la edad de la pareja. Pasados los treinta y diez podemos tener la tentación de adoptar un look más juvenil, lo cual no es mala idea mientras no pretendemos saltarnos más de una generación con nuestro atuendo.

También influye la hora a la que hayamos quedado y el lugar donde vaya a tener lugar la primera cita. Más arreglados cuanto más tarde quedemos es una regla de oro en nuestro camino por encontrar pareja.

No está de más tratar de averiguar cómo irá vestido/a nuestro partenaire, para no desentonar. La dificultad de esta regla infalible es que se debe hacer sin que se note. Una buena fórmula para hacer eso sería efectuar la típica pregunta...

- ¿Y cómo te reconoceré?

 ...y rezar porque la persona con la que vamos a quedar no tenga alguna característica física que le haga inconfundible sin necesidad de hacer referencia a la indumentaria que llevará puesta ("mido dos metros y medio", "tengo el pelo verde", o cosas así)

Y en cualquier caso, como norma subsidiaria para encontrar pareja, no lleves nada nuevo ni demasiado usado ni demasiado largo ni extremadamente corto ni que dé la sensación de poder ser arrancado con facilidad. 

Primera cita: demasiado tarde


Vamos a seguir debatiendo sobre la hora ideal del día en que deberíamos tener nuestra primera cita. Explicábamos en la anterior entrada de Quiero Encontrar Pareja por qué no sería deseable quedar demasiado pronto, y ahora vamos a discutir el otro extremo.

Quedar demasiado tarde - más allá de las diez de la noche- puede parecer a priori una buena opción cuando de lo que se trata es de encontrar pareja. Permite reservar en un restaurante íntimo (existe una innegable tendencia a seleccionar un italiano, tendencia de la que hablaremos algún día), mantener una conversación durante un lapso de tiempo que se puede manejar a voluntad y dejar abierta la elección sobre qué hacer después de cenar al grado de química que surja entre los dos. 

No obstante lo anterior, me permito sugerir que adelantéis un par de horas vuestra propuesta y quedéis en torno a las ocho de la tarde en alguna tranquila cafetería (mejor que un bar) cercana al restaurante en el que habéis pensado llevarle. Hay dos razones básicamente para ello: 

En primer lugar, en una cafetería es más fácil romper el hielo y vencer esos nervios de la pareja primeriza sin tener que trastear con la carta o alternar confidencias y bocados (estoy hablando de la cena).

En segundo lugar, permitís que vuestra cita se pronuncie también sobre el tipo de restaurante y comida que le gusta, y le demostráis que preferís el consenso a la imposición. Asimismo habilitáis la posibilidad de elegir restaurante en base al tipo de indumentaria con que vuestro/a enamorado/a ha acudido a la cita.

Como veis, encontrar pareja tiene una buena parte de ciencia.


Primera cita: ¿a qué hora quedamos?


Indicábamos en el artículo anterior algunos lugares donde bajo ningún concepto debería desarrollarse la primera cita en persona tras encontrar pareja por internet. En esta entrada en lugar del dónde trataremos el cuándo.

Pensad en vuestra primera cita como en el argumento de una película. No ha de ser ni demasiado corta ni demasiado larga ni tener altibajos en su intensidad. Digo esto porque el tempo/ritmo de ese primer encuentro será distinto dependiendo de la hora del día a la que quedéis.

Por ejemplo, si quedáis a una hora temprana del día, pongamos las once de la mañana, podríais compartir un aperitivo, un paseo y luego ir a comer, pero tras los cafés -pongamos que son ya las cuatro de la tarde y lleváis cinco horas juntos- es fácil que se produzca un bajón en la trama de nuestra particular película, y se os planteará la disyuntiva de pasar ese bache a base de incómodos silencios o de despediros hasta otra ocasión cuando aún queda mucho para anochecer.

Pensad ante todo que la primera cita es sólo un paso más en el proceso de encontrar pareja, y no todo el proceso en sí mismo. Debéis dejar algo para las siguientes ocasiones, no pretender poner al día a la otra persona de un solo golpe. Quedar por la mañana es como servir un plato lleno de comida: aunque sea tu comida preferida, seguramente preferirás menos cantidad de entrada y, si te quedas con hambre, repetir. 

No quiero decir con todo esto que no pueda salir bien una cita planteada a horas tempranas, solamente que el número de cosas que pueden salir mal aumentará y que la presión por dar una buena impresión a la otra parte será mucho mayor, ya que estarás presuponiendo que la conversación fluirá de manera ágil durante al menos doce horas ininterrumpidas.

Tened ante todo presente que aunque hayáis compartido con esa persona muchas horas de chat en vuestra web preferida para  encontrar pareja, no deja de ser un/a desconocido/a, y que no es lo mismo mantener una conversación a intérvalos de teclado y con la posibilidad de desconectarse del chat en el momento en que se desee que hacer lo propio atrapado/a en la mesa de un restaurante.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Proponiendo una primera cita


De hoy no pasa, te dices. Deseas y temes este momento a partes iguales, pero consideras que el tiempo de las palabras sin voz y las sonrisas de emoticono debe acabar. Quieres algo más, saber cómo camina, qué cara pone cuando hace gala de ese sentido del humor tan especial, no pasarte las horas comprobando si se ha conectado en la web para encontrar pareja en la que os conocísteis.

En Quiero Encontrar Pareja os vamos a echar una mano, con vuestro permiso

Para empezar vamos a ocuparnos del dónde, que aunque no lo parezca es uno de los factores vitales para el buen término de ese primer encuentro, y como cuestión previa os vamos a relacionar tres sitios donde -os lo pido de rodillas- no debéis quedar en vuestra primera cita:

  1. Vuestra casa.
  2. Un banco del parque.
  3. Cualquier local o establecimiento que soláis frecuentar con asiduidad
Si quedáis en vuestra casa parecerá que vais a lo que vais, y aunque vayáis a lo que parece que vais no estaría de más disimular un poco o al menos dar un inteligente rodeo, que se trata de encontrar pareja y no de ver lo rápido que es capaz de huir vuestra cita.

En el segundo supuesto se trataría de evitar que la otra persona se llegara a preguntar cómo es que sabes de la existencia de ese banco tan apartado del parque y qué uso previo le has dado a su rugosa superficie. 

El tercer lugar para la primera cita también está totalmente desaconsejado, salvo que quieras estar pendiente de que aparezcan tus amigos/as en estado de coma etílico, o algún/a ex irrumpa con historias que contar de esas que teje el despecho, o que la camarera le ponga a tu cita al día del tiempo (calculado en meses) transcurrido desde que te vio con alguien del sexo opuesto.

Mentiras en el país de nunca jamás


La tercera de las causas expuestas en nuestro artículo ¿Estáis preparados para quedar en persona? para retrasar la primera cita cara a cara a la hora de encontrar pareja tiene que ver con esa costumbre exclusivamente humana de disfrazarnos con mentiras.

Y en este caso no me estoy refiriendo a esas pequeñas mentiras con que barnizamos nuestros pequeños desconchados vitales (un par de años menos por aquí, un poco más de pelo/pecho/estatura por allí...). Esas mentiras, sin son leves, son subsanables en las primeras fases cuando se quiere encontrar pareja.

No. Me estoy refiriendo a mentiras fundamentales, a esas que soltamos para tapar una realidad que daría al traste desde el inicio con nuestra incipiente relación, esas que cuando se nos pone en la tesitura de enfrentar los otros ojos con los nuestros hacen que nos preguntemos:

¿Y ahora cómo se lo digo?

En el a veces caótico proceso de encontrar pareja hay mentiras que se cuentan antes de que el amor alcance al que las vierte, otras que confiamos que el tiempo transforme en verdad con su mero transcurrir, pero sea como sea un día nos encontramos ante la disyuntiva de hacernos esclavos de una mentira con una corta esperanza de vida o de contar la verdad que debimos haber contado en su día, ponerle remedio y confiar en que nos perdonen.

Y mientras se toma la decisión, o se espera que el tiempo transforme la mentira en verdad y nos libere de todo mal, vamos dilatando y dilatando ese primer encuentro.
  

El miedo a decepcionar


En el artículo ¿estais preparados para quedar en persona? adelantábamos que uno de los motivos por los que la primera cita puede postergarse tiene mucho que ver con las propias inseguridades de uno de los miembros de la pareja virtual.

Al encontrar pareja amparados en un ordenador o dispositivo similar en muchos casos nos dejamos llevar, habla el corazón y muchas de las limitaciones que nos autoimponemos en nuestra vida cotidiana desaparecen. Nos olvidamos de los complejos, del qué dirán, somos nosotros mismos y de alguna manera nos sentimos cómodos en esa oscuridad desde la que nos expresamos.

Pero ese castillo de naipes se tambalea a la que se nos propone una cita "de verdad". Puede parecer una contradicción, pero en muchos casos se nos olvida que encontrar pareja tarde o temprano nos llevará a sentarnos frente a frente con nuestro enamorado/a. Y cuando nos lo recuerdan es como si nos despertaran abruptamente de uno de esos sueños en que aparecemos mejores de lo que creemos ser y nos enfrentamos a nuestra rutina, espejo y limitaciones.

No puedo desde aquí ayudarte a vencer tus miedos, cada uno tiene su propio dragón acechándole tras cada esquina. Solamente piensa que esa otra persona que te habla desde su propia oscuridad seguramente estará más preocupada de lo que tú pienses de ella que de juzgarte a ti. Deja que fluya esa persona que has sido durante este tiempo, la persona de la que se enamoró, y seguro que todo irá bien. 


La primera cita: elegir el momento


Enumerábamos en nuestro artículo anterior una serie de factores por los que uno de los dos miembros de la pareja que se ha conocido en internet quisiera postergar la primera cita.

En el proceso de encontrar pareja en internet es lógico que los miedos e inseguridades sobre el futuro de una relación se multipliquen, ya que por muchas conversaciones que hayáis tenido vía chat siempre tendréis la sensación de que os falta mucha información, o que la que tenéis no se adecúa a la realidad. Dicho de alguna manera -y desde un prisma sociológico este factor sería digno de estudio-, al plantearos tener una cita en persona es como si cayérais en la cuenta de que realmente sois dos desconocidos. 

Será por lo que comentábamos en el artículo El orden no altera el producto  sobre la no intervención de todos los sentidos en la elección de pareja, pero nos mostramos más seguros quedando a solas con alguien que hemos conocido en persona, aunque sólo hayamos cruzado cuatro palabras con él/ella, antes que con alguien que no hemos visto nunca, pese a que llevemos meses compartiendo nuestros sentimientos más íntimos vía chat.

Elegir el momento en que es adecudado dar ese paso más en el proceso de encontrar pareja no tiene una respuesta única y correcta. Hay enamoramientos de muchas velocidades, flechazos y amores de lenta destilación. También es verdad que cuanto mayor es la edad de los enamorados más recelos suele haber, pues son mayores el números de cicatrices de anteriores desengaños. Lo que está claro es que una relación sustentada exclusivamente vía internet difícilmente sobrevivirá más allá de cuatro-cinco meses, salvo que intervengan factores como la distancia geográfica entre los enamorados, así que si tu relación virtual se ha prolongado durante éste o más tiempo, es el momento de vencer el miedo e ir reservando mesa en un restaurante.

¿Estais preparados para quedar en persona?


Encontrar pareja en internet no tiene sentido -o no debería tenerlo- si no desemboca en una cita real. Los "enamorados virtuales" van quemando fases y, si todo va bien, uno de los dos propondrá un buen día al otro una primera cita en el mundo real, cara a cara, piel a piel.

De la misma manera que cuando una pareja se rompe siempre hay alguien que se resiste a llevar a cabo la ruptura, a la hora de encontrar pareja suele ser habitual que uno de los dos enamorados sea más reticente que el otro a dar el paso de conoceros en persona.

Los motivos pueden ser variados, aunque quisiera destacar tres de los más habituales: 

  1. No tener muy claras aún las posibilidades de futuro de esa incipiente relación.
  2. Inseguridades en relación con uno mismo que derivan en temor a decepcionar a la otra persona.
  3. Que precisemos con carácter previo a la cita confesar una serie de mentiras que hemos ido vertiendo durante la fase de cortejo virtual (por así llamarlo).

Si os parece vamos a dedicar una serie de artículos a desarrollar los motivos expuestos, realmente comunes a la hora de encontrar pareja. Posteriormente quisiera tratar diferentes aspectos a considerar cuando vayas a tener -por fin- esa primera cita.

Nos vemos



  

domingo, 28 de octubre de 2012

Encontrar pareja en internet: los roles



Según el antiguo arte de la seducción, era comúnmente aceptado y práctica habitual que fuera el hombre el que tomara la iniciativa a la hora de encontrar pareja, adoptando la mujer una actitud más pasiva ante los actos galantes del pretendiente, con independencia de que en la práctica fuera aquélla quien propiciara tanto el acercamiento como el resultado de las maniobras amatorias de nuestro sufrido Romeo.

La cuestión es si hoy por hoy al encontrar pareja en internet se siguen respetando los antiguos roles que tradicionalmente han tenido hombres y mujeres, y en caso afirmativo en qué medida.

Me permito concluir que de alguna manera sí que se mantienen los viejos roles, en parte por una cuestión de acervo sociológico mal llevado y en otra por una curiosa disparidad entre el número de mujeres y de hombres que frecuentan las webs para encontrar pareja.

Me explico: Aunque los antiguos debates sobre la igualdad entre mujeres y hombres en teoría están superados, sí que subyace un importante poso de machismo vestido de opinión popular que en el caso que nos ocupa se traduciría en considerar a la mujer que toma la iniciativa a la hora de encontrar pareja como una fresca (por utilizar el lenguaje de las abuelas) cuando si es el varón el que hace lo propio pasaría por ser un galán ( sigo con el lenguaje de las abuelas). Lo triste del caso es que esta opinión -tan oxidada como desacertada- sigue instalada en nuestro inconsciente colectivo y hace que un buen número de mujeres se retraigan a la hora de llevar la iniciativa a la hora de encontrar pareja.

El otro factor que ocasiona que sigan siendo los hombres los que llevan la iniciativa cuando se trata de encontrar pareja por internet merece un capítulo aparte, aunque lo dejaré apuntado aquí: está estadísticamente comprobado que en las webs para encontrar pareja la proporción entre hombres y mujeres es de casi cuatro a una. Huelga decir que- y pido disculpas por enésima vez si introduzco conceptos mercantiles en las cosas del querer- en virtud de la ley de la oferta y la demanda, es la parte que sufre la competencia la que ha de llevar la iniciativa.




Psicum: Encontrar pareja no tiene precio