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jueves, 8 de noviembre de 2012

Cómo saber si mi pareja me engaña (I)


Es sin duda una de las preguntas más habituales de las que se vienen planteando en foros y consultorías, referida a las relaciones de pareja, y no sólo en las que se conocen y mantienen a través de la web (aunque en este caso y por motivos obvios la incertidumbre es mayor y también lo son las posibilidades de que la temida infidelidad se produzca). De repente uno de los miembros de la pareja descubre cambios en el comportamiento del otro, a veces en base a meras percepciones subjetivas, a veces tras una importante hilera de hechos contrastados.

Habría que distinguir, como cuestión previa, entre las sospechas preventivas y las que responden a algún tipo de estímulo, aunque éste sea infundado. Llamamos sospechas preventivas a aquéllas que no tienen nada que ver con el comportamiento del presunto infiel, sino con los miedos patológicos del que sospecha a perder lo que tiene. 

Este último caso, que se da con más frecuencia de lo que cabría imaginar, es uno de los procesos más autodestructivos a que nos puede llevar el amor mal entendido. La obsesión a ser engañados, los celos incontrolables, la presión a que se somete a la pareja que convertimos salvo prueba en contrario en culpable, todos los actos encaminados a impedir que nos engañen acaban precisamente obteniendo el resultado que se teme: Al final el miembro de la pareja bajo sospecha se cansa de la situación y acaba dándola por terminada, muchas veces previo engaño, acción que viene a confirmar los miedos del que sospecha, retroalimentándolos de cara a una nueva relación que pueda surgir en el futuro y que ya nacerá enferma.

En próximas entradas daremos algunos tips para detectar cualquier posible anomalía que en este sentido se produzca en nuestra relación, y consejos para afrontar el problema.

 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Proponiendo una primera cita


De hoy no pasa, te dices. Deseas y temes este momento a partes iguales, pero consideras que el tiempo de las palabras sin voz y las sonrisas de emoticono debe acabar. Quieres algo más, saber cómo camina, qué cara pone cuando hace gala de ese sentido del humor tan especial, no pasarte las horas comprobando si se ha conectado en la web para encontrar pareja en la que os conocísteis.

En Quiero Encontrar Pareja os vamos a echar una mano, con vuestro permiso

Para empezar vamos a ocuparnos del dónde, que aunque no lo parezca es uno de los factores vitales para el buen término de ese primer encuentro, y como cuestión previa os vamos a relacionar tres sitios donde -os lo pido de rodillas- no debéis quedar en vuestra primera cita:

  1. Vuestra casa.
  2. Un banco del parque.
  3. Cualquier local o establecimiento que soláis frecuentar con asiduidad
Si quedáis en vuestra casa parecerá que vais a lo que vais, y aunque vayáis a lo que parece que vais no estaría de más disimular un poco o al menos dar un inteligente rodeo, que se trata de encontrar pareja y no de ver lo rápido que es capaz de huir vuestra cita.

En el segundo supuesto se trataría de evitar que la otra persona se llegara a preguntar cómo es que sabes de la existencia de ese banco tan apartado del parque y qué uso previo le has dado a su rugosa superficie. 

El tercer lugar para la primera cita también está totalmente desaconsejado, salvo que quieras estar pendiente de que aparezcan tus amigos/as en estado de coma etílico, o algún/a ex irrumpa con historias que contar de esas que teje el despecho, o que la camarera le ponga a tu cita al día del tiempo (calculado en meses) transcurrido desde que te vio con alguien del sexo opuesto.
Psicum: Encontrar pareja no tiene precio