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martes, 11 de diciembre de 2012

Tal como éramos


Su historia tuvo el final que tuvo, pero también tuvo un incio, un "quiero encontrar pareja" tecleado como por impulso en cierto buscador de internet, un entrar como quien no quiere la cosa en una web para encontrar pareja, un mensaje de ida que no esperaba nada y que se encontró un mensaje de vuelta, unas risas, algún desafío, un no querer reconocer el inconfundible cosquilleo...

Su historia no acabaría bien, pero tuvo noches de insomnio, algunos te quiero expectantes y un momento en que el chat se les quedó pequeño. Hubo una primera vez que no se convirtió en última ni única vez, algunas dudas, la lógica adaptación que va del amor virtual al roce de la piel.

Hoy teclean por separado en cierto buscador de internet "quiero encontrar pareja", pero hubo un día en que hubieran matado porque amaneciera cinco minutos más tarde, abrazados bajo un cielo estrellado, la ciudad encogida a sus pies. Hubo amor, química, sexo y detalles. Hubo recuerdos que olvidarán durante muchos años y aflorarán -vete a saber por qué- cuando la propia vida no espere nada del siguiente escalón.

Su historia cabrá en una caja que un día alguien ajeno a su historia encontrará y hará desaparecer, pero en cierto momento de su vida su historia fue la historia. En cierto momento era impensable conjugar el futuro si en el futuro no estaba instalada esa persona. En el jardín de los espejos convexos se esparcirán los momentos y las historias de los momentos, y en ese futuro que aún no ha llegado se escapará algún suspiro que traspasará el tiempo y rebobinará la historia -quiero encontrar pareja, tecleé en cierto buscador...- y se recordarán, más o menos, tal como eran.


lunes, 3 de diciembre de 2012

A cámara lenta


Ella no sabría decir si lo quería, si lo quiso alguna vez. El llegó en uno de esos momentos en que uno se plantea: quiero encontrar pareja. Llegó para ocupar esa vacante y luego partir, y pasó el tiempo y sin que pasara nada importante, se incorporó a su vida como eterno interino. Y ahí continúa, tranquilo, cortés,  detallista sin llegar al acaramelamiento. Y ahí siguen, juntos en las fotos y en la hipoteca.  La pareja perfecta, dice su madre. Un muermo de tío, opina su mejor amiga.

Primero la boda, luego los niños. Fue pasando el tiempo para la pareja sin grandes crisis ni metas demasiado altas. Ella quería encontrar pareja, él quería quererla, ninguno de los dos se conformó con menos ni se atrevió a más, así que la pareja siguió envejeciendo, mecidos en un viaje sin sobresaltos ni plan b.

A ella le surgieron otras alternativas, no sabe si a él también. Estuvo tentada de romper la baraja, hacer una locura y empezar de nuevo. Conocer -reconocer- un amor apasionado, violento, sólo de ida. Dejarse llevar en brazos brutales y seguros. No lo hizo, al final. Pesaron -supone- las responsabilidades, los niños. Tal vez también ese veneno lento de la rutina que nos inmoviliza, que nos atenaza, que nos ata a la noria de lo conocido.

Y siguió pasando el tiempo y una tarde la mujer que un día pensó "quiero encontrar pareja" dejó de conjugar los verbos en futuro. Se conformó con lo vivido, dio por amortizado el corazón. Triste y serena salió esa tarde al porche, como si esperara que de un momento a otro pasara algo. Él dormitaba en una hamaca raída, el rostro sereno y blando. Lo acarició, como se acaricia a un niño. Ella no sabría decir si lo quería, si lo quiso alguna vez, pero esa tarde no hubiera querido estar en ningún otro sitio. 


jueves, 29 de noviembre de 2012

No digas que fue un juego


Ella tecleó en su buscador: quiero encontrar pareja en internet. El destino, un pálpito o quizás sólo la suete hizo que leyera uno de los resultados que le arrojó la pantalla y que rezaba: Encontrar tu pareja ideal en Psicum no tiene precio. Entró en la web y se decantó por la opción Psicum Classic, ya que para ella el tiempo no era un problema y ante todo quería no fallar a la hora de encontrar a su pareja ideal. Demasiados desengaños...

Cumplimentó los tests y la interfaz de Psicum se empezó a llenar con los perfiles de los candidatos ideales a ser la pareja que quería encontrar. Contactó con algunos, otros contactaron con ella. Y entre ellos, él.

El -decía- quería lo mismo que ella, una relación de pareja sólida que perdurase en el tiempo, una relación de pareja que pudiera conjugarse en futuro pluscuamperfecto. Su porcentaje de compatibilidad era superior al 90%.

Después de dos meses de profundas conversaciones a través del chat, de descubrirse a sí mismos en las palabras y sueños del otro, ella le insinuó que había llegado el momento de dar un paso más y conocerse en persona. El le pidió un poco más de tiempo.

Y el tiempo dejó paso más tiempo y él seguía retrasando el encuentro con diferentes excusas. 

- Te aseguro que quiero encontrar pareja tanto como tú, y estoy seguro de que tú eres la mujer de mi vida. Sólo concédeme unas semanas más.

Unas semanas más tarde él se sentía eufórico. Tras meses de dieta rigurosa había conseguido recuperar la silueta que lucía en las fotos que le había enviado a ella. Entró en Psicum y trató de contactar con ella. Pero ella, convencida de que él estaba jugando con sus sentimientos, ya no estaba allí. Acababa de encontrar una pareja que la quería a pesar de tener unos cuantos kilos más que en las fotos.  

 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Internet después de la primera cita


Pongámonos en situación: ayer fue tu primera cita con esa persona que conociste en tu web preferida para encontrar pareja. La cosa fue razonablemente bien, crees, pero aún y todo revives en tu cabeza una y otra vez cada episodio de vuestro encuentro en busca de mensajes ocultos o miradas decepcionadas.

Os despedísteis con un somero: nos llamamos, básicamente porque no quisiste imponerle tu presencia al día siguiente sin darle la oportunidad de pergeñar una excusa. Visto a la luz del día te arrepientes, quizás él/ella haya podido pensar -y con razón- que no querías volver a quedar.

Apenas has dormido un par de horas, la incertidumbre es más fuerte que el cansancio. Recién ha amanecido y enciendes el pc. Te conectas a todos los lugares virtuales donde habéis compartido conversaciones todo este tiempo, desde la web para encontrar pareja donde todo empezó hasta tu programa de mensajería favorito. Nada al otro lado.

Un par de horas después esa persona se conecta. Con el corazón en un puño sacas un tema intrascendente tras otro, temiendo que en cualquier momento te digan aquello de que te tienen que decir una cosa.

Dejamos el final abierto. La conversación que tendrá lugar en este momento es, os lo aseguro, más trascendente y sincera que la que sostuvísteis en vuestra primera cita. Aprovechadla al máximo y no os dejéis nada en el tintero. Explicaros con sinceridad qué sentísteis anoche, qué os gustó, qué os faltó, qué esperáis de la próxima cita en caso de que queráis una próxima cita. Encontrar pareja no es conformarse, sino tener la seguridad de haberse detenido en la estación correcta.   
Psicum: Encontrar pareja no tiene precio